viernes, 20 de abril de 2007

Rojo Congo


:;:,._Todo es una cuestión de concentraciones. Digo yo, el rojo carmín, el rojo bermellón y en el medio el rojo congo, al fin de cuentas no son lo mismo. Ni siquiera son lo mismo si los mirás a la luz, o diluidos. No. Tampoco tu rojo es igual que mí rojo... cuan rojo sos, (en realidad) habla de cuan verde no sos, o cuan azul pudiste ser o cuan pigmentado estás... sin hablar, y eso eso está más claro que el amarilloso lima limón, de qué si tuviesemos un espectrofotómetro, todo sería mucho más fácil.
Ni hablar de como influye tu saliva en el azul, ni de cuando los colores comenzaron a llenarse de números con bastante normalidad.
Ni hablar.
Por que ya eso es cualquier cosa. Eso es como entrar a explicar así de la nada como apareció la abeja Macabra dibujada al márgen de mi cuaderno. Pero eso ya es una historia fuera de tono.
_.,.;::

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